A    D    R    I    Á    N        J    U    Á    R    E    Z

koala review by sarah vacher

el argentino ex-moscas nekrasov haciendo balance de un manso pasado y adelantando un futuro sorpresivo y juvenil, repleto de excitantes avatares.
abre poniendo en funcionamiento una delicada caja de música, que pronto acabará convirtiéndose en una auténtica caja de sorpresas, repleta de extraños enseres que cobran vida, con caras más o menos grotescas, más o menos simpáticas, incluso diablescas. adrián Juárez va invadiendo/intoxicando así, dulce/amargamente, de sonido humeante el aire circundante. Por momentos la cacharrería puesta en movimiento es extremadamente abundante, y con ella los contornos melódicos, los aleteos rítmicos y los colores, desde los más discretos del comienzo, bajo la luz del alba, hasta los más incendiarios. a la vez, y producto de esa feroz inclinación al cambio y a la ruptura que presenta el disco, donde tanto vale el desahogo sonoro como la huida, observaremos una tendencia a deslizarse por amplios espacios, procurando ensanchar la reflexión y atravesar paredes que, o bien, resguardan recuerdos y situaciones sin solución de continuidad, echando pequeñas ojeadas calmadas y sentimentales, o bien, teletransportaciones a no se sabe bien qué lugares, siluetas voluntariamente indefinidas. un álbum, pues, donde la alternancia de climas introspectivos, ambient de transición y futuro lleno de avatares son más componentes que sumar a la riqueza expresiva de un discurso musical que descubrimos marcado por los matices. no duda en desordenar y recolocar enseguida las cosas, avivar y aplacar las tormentas, sin dejar de guiarse por una luz que recorra terrenos inexplorados, que le aporten mayor experiencia de la vida. es verdad que se hacen importantes las pinceladas de desesperanza, bañadas en una no disimulada timidez, pero más aún, se denotan unas ganas tremendas de afrontar una nueva existencia con franqueza y orquestación. pasamos amenamente del ayer a un hoy y mañana muy distraídos y fructíferos, con una actitud, en definitiva y ante todo, muy perspicaz.